Escuché la frase de Oprah Winfrey que dice “always do the right thing, always do the excellent thing” (siempre haz lo correcto, siempre haz lo excelente) como una de las tres reglas que plantea para para convertirse en una persona exitosa.

Esta frase me hizo pensar en cómo es que cada vez que visito una empresa, pareciera que a sus trabajadores la excelencia los estresa y les fuera un valor inalcanzable.

De hecho hasta un tanto antagónico, porque los hacer sentir  frustrados. Frustrados como equipos, frustrados por los resultados, frustrados al compararse contantemente con las llamadas “culturas eficientes”.

¿Pero cómo queremos mejorar o ser excelentes si no estamos contentos en el lugar donde trabajamos?

Cuantos nosotros nos quejamos constantemente del trabajo que tenemos, pero nos mantenemos ahí. Muy quietos, solo quejándonos y no cambiando nada, ni de como trabajamos ni del lugar donde trabajamos. No aportamos significativamente ni a la empresa ni tampoco a nosotros mismos.

Voy a utilizar palabras un poco duras, pero tanto la mediocridad como la desidia con la que decidimos invertir nuestra energía cuando trabajamos, solo generan una brecha en nosotros mismos y en nuestras habilidades.

Convertirlas en hábitos nos vuelve ineficientes y hasta impacta en nuestra capacidad creativa e intelectual. Nuestro desinterés termina por empobrecernos a nosotros mismos.

“Tengo sueños” algunos apelan, pero la vida va como una escalofriante cuenta regresiva, y no mejoramos, no nos empoderamos ni tampoco ponemos “corazón” en lo que hacemos en este momento.

¿Se dan cuenta que estar con la mente disgregada en muchas otras cosas y no ”ponerle onda” al momento actual es una falta de vida escalofriante?

Si no te gusta tu trabajo actual, bueno estás en un cruce de caminos: A) lo cambio, para ser excelente en algo que realmente me apasione B) no lo cambio, cambio mi actitud para pasarlo bien y ser excelente ahí donde estoy y con los beneficios que me trae.

Si tu opción fue A, felicidades. Si escogiste B, felicidades. Ambas contribuyen a forjarte una personalidad más sólida. Lo importante es decidir y comprometerse con ello.

Ahora, si elegiste B, parto pidiéndote que hagas una lista de 10 cosas buenas que puedes apreciar en tu trabajo actual.

Lee la lista todos los días y date razones potentes de porqué debieses aportar con tu excelencia en este lugar de trabajo y convéncete de ir más allá del autoengaño de la mediocridad.

Recuerda, tanto si escogiste A o B, la excelencia es tuya, y la mediocridad también.  Nadie más que tú puede hacerse responsable de siempre hacer lo excelente para ser exitoso.